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Presbiacusia

Presbiacusia

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La presbicia es una palabra conocida por muchos que alude a la vista cansada y que aparece a partir de los 45 años. Con el oído ocurre algo parecido. La palabra que lo designa es presbiacusia. Solía aparecer a partir de los 65 años, pero la sociedad más ruidosa en la que vivimos está causando su aparición ya a los 50 años.

Los especialistas del Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD) señalan que la presbiacusia es, por lo general, una alteración de la capacidad auditiva neurosensorial. La presbiacusia consiste en una pérdida gradual de la audición. Se produce por degeneración de las células del oído interno, ya sea de manera fisiológica (debido al envejecimiento) o patológica (como consecuencia de la exposición al ruido o de ciertas enfermedades). Esta patología también puede tener un origen hereditario.

Hay algunos indicios que pueden hacernos sospechar que existe presbiacusia. «Creemos que oímos menos pero, fundamentalmente, no entendemos las conversaciones cuando estamos en ambientes ruidosos como reuniones familiares, profesionales o cuando suena la televisión de fondo». Además se pierde «capacidad de discriminación verbal». En ambientes ruidosos no entendemos las conversaciones.
Se pueden experimentar varios de los siguientes signos:

• El habla de otros parece murmullo o mal enunciada.
• Los sonidos de tono alto como «s» y «ch» son difíciles de escuchar y distinguir.
• Las conversaciones son difíciles de entender, especialmente cuando hay ruido de fondo.
• La voz de un hombre es más fácil de oír que la inflexión alta de la voz de una mujer.
• Ciertos sonidos parecen molestos o excesivamente fuertes.
• También podría ocurrir «tinnitus» (zumbido, ronquido, o sonido de chicheo en uno o ambos oídos).
• Se apoyan en la lectura labial.

Una consulta con profesionales, quienes trabajan en equipo, es importante para la evaluación de la pérdida de audición y para la selección del tratamiento apropiado. Un otorrinolaringólogo (especialista en oído, nariz y garganta) debería evaluar al individuo con problemas de audición para hacer el diagnóstico y excluir trastornos sistémicos relacionados que podrían contribuir al problema. Un audiólogo es un profesional que mide la audición e identifica el tipo de pérdida auditiva. Este realiza una completa evaluación de la capacidad auditiva y determina si un audífono es necesario.

En estas personas debemos realizar fundamentalmente tres exploraciones:

  • Otoscopia: la otoscopia consiste en la exploración visual del oído. En estas personas la otoscopia es normal en la mayoría de los casos.
  • Audiometría tonal liminar: consiste en una prueba muy simple que establece la intensidad a que el paciente empieza a oír los tonos puros que va emitiendo el explorador. Se realiza con unos cascos que proporcionan los distintos tonos: entre 125 y 8.000 Hz (hercios, o ciclos por segundo). Las personas con presbiacusia presentan pérdida de audición habitualmente a partir de 2.000 Hz.
  • Audiometría verbal: es una prueba similar a la anterior, pero utilizando palabras de dos sílabas que el paciente debe repetir exactamente. Con ello se evalúa el grado de inteligibilidad que conserva el paciente.

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La presbiacusia carece de tratamiento curativo. No obstante, se puede paliar con la utilización de audífonos.

El individuo será aconsejado sobre las ventajas de un audífono. Luego el audiólogo realizará pruebas para encontrar un audífono apropiado, seleccionando uno que maximice la audición y el entendimiento del habla. Las personas mayores con pérdida de audición pueden beneficiarse del uso de audífonos, aunque el grado de beneficio puede variar según el tipo y grado de la pérdida auditiva.

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Para ello, el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de los Estados Unidos ofrece algunos consejos: Mirar de frente a la persona que tiene pérdida de audición para que ella pueda ver su cara ya que ener la luz de frente al hablar permite a una persona con deficiencia de la capacidad auditiva observar las expresiones faciales, los gestos y los movimientos corporales y de labios, claves que facilitan la comunicación. Apagar la radio o la televisión durante las conversaciones, no cubrirse la boca con las manos al hablar y no hablar mientras se mastica. Hablar en un tono de voz más elevado de lo normal pero sin gritar, ya que el grito puede distorsionar el habla. Hablar a velocidad normal sin exagerar los sonidos y reformular las afirmaciones con oraciones más cortas y sencillas si la persona con pérdida de audición no las ha entendido. Estas indicaciones facilitarán la comunicación de las personas con presbiacusia y, en cierto modo, ayudarán a prevenir su aislamiento.

Ante una pérdida de audición rápida o espontánea, el paciente debe ser remitido al especialista de inmediato para evaluar la presencia de alguna enfermedad de distinta naturaleza.

Para mayor información pónganse en contacto con nosotros y pidan un examen completo audiológico sin compromiso.


Fuentes: Conocimientos propios,Asociación Nacional de Audioprotesistas,Sordera y Vertigo,N.I.D.C.D y Wiquipédia.